Seminario “La Economía del Clima” puso el Énfasis en una Reactivación pos Pandemia con una Mirada de Sostenibilidad

Frente a dos amenazas como son el Covid-19 y el cambio climático, Marina Hermosilla,  directora ejecutiva de CLG-Chile, señaló que “si somos capaces de aprender las lecciones del coronavirus, estaremos en mejor pie para luchar contra el cambio climático. Ambos son shocks físicos, con impactos sistémicos”.

Y  hay consenso. La recuperación económica pos Covid-19 tiene que ser verde, social y sostenible. Y tiene que implementarse ya. Fue esta la conclusión que surgió del seminario La Economía del Clima: de la Amenaza a la Oportunidad, organizado de manera virtual por CLG-Chile, Fundación Chile 21 y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en el marco del ciclo La Meta Cero Emisión.

El encuentro reunió a Carolina Schmidt, Ministra de Medio Ambiente; Enrique Marshall, ex presidente de Banco Estado y ex Consejero del Banco Central; Marcelo Mena, ex ministro de Medio Ambiente y director del  Centro de Acción Climática PUCV; Marianne Fay, directora del Banco Mundial para Bolivia, Chile, Ecuador y Perú; Axel Christiansen, director de Estrategia de Inversiones para América Latina e Iberia de Blackrock; Jeannette von Wolfersdorff, directora del Observatorio Fiscal y ex directora de la Bolsa de Santiago; y Eric Parrado, economista jefe y gerente del Área de Investigación del BID y  ex superintendente de Bancos. Como moderadores estuvieron Jorge Canals, director de Cambio Climático de la Fundación Chile 21 y Marina Hermosilla, directora ejecutiva de CLG-Chile.

Mucho más de 100 personas se conectaron a la cita que se extendió por 1 hora y que tuvo como expositores centrales a la Ministra Schmidt, a Enrique Marshall y a Marcelo Mena. Los demás invitados aportaron sus ideas en una conversación con Marina Hermosilla, quien fue encadenando cada una de las consultas desde la expertise de sus interlocutores.

Jorge Canals introdujo la presentación de la secretaria de Estado y dijo que “a partir de la presentación de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) nos pareció que era importante generar conversaciones en torno a este compromiso climático que hace el país. Como fundación no sólo nos interesa poner el énfasis en los beneficios económicos directos que tiene la acción climática, sino relevar también las oportunidades”.

La Ministra Schmidt partió con la pregunta “cómo hacer de la amenaza que nos presenta el Covid-19 una oportunidad real para acelerar nuestra transición a una economía baja en emisiones y resiliente al clima”. Recordó que también la crisis climática impacta fuertemente a la vida de las personas a nivel global  y “enfrentarla con decisión y sentido de urgencia es un imperativo ético”.

En este marco es que Chile se comprometió con la carbono neutralidad al año 2050, siendo además el primer país en América Latina que lo comprometerá por ley, tras la presentación al Congreso del Proyecto de Ley Marco de Cambio Climático, construido de manera participativa y transversal. Destacó también la Ministra Schmidt que la NDC de Chile  establece por primera vez un pilar social que contempla un proceso de transición justa en la descarbonización.

La Secretaria de Estado recordó también la publicación de la Estrategia Financiera  de Chile frente al Cambio Climático, instrumento que contiene medidas concretas para orientar la contribución del sector público y privado a la consolidación de una economía baja en emisiones y resiliente al clima. Y destacó el lanzamiento de los bonos verdes, con una colocación de 6.200 millones de dólares, que permitirá financiar proyectos en transporte y viviendas sustentables.

“La economía del clima nos muestra con claridad que en el caso de Chile tenemos una tremenda oportunidad. Si bien la carbono neutralidad requiere de una inversión entre 40 mil y 50 mil millones de dólares, esta inversión al considerar los costos y ahorros por mantención y operación resultarían en beneficios netos para nuestro país que superan los 30 mil millones de dólares. Esto, sin incluir la valorización de los tremendos beneficios sociales que sabemos resultan de esta transformación”, dijo la Ministra Schmidt.

Pero reconoció que se necesita impulsar con mucho mayor fuerza esta transformación, siendo para ello clave que las inversiones se realicen considerando información ambiental, social y de gobierno corporativo, lo cual permitirá focalizar los recursos públicos y privados en aquellos proyectos que más aportan a esta transformación.

Finalmente, anunció la presentación  de la Estrategia Climática  de Largo Plazo, una herramienta fundamental para la carbono neutralidad, que establece las metas de mitigación de emisiones por sector y los indicadores de las metas de adaptación para cada uno de ellos.

Respecto a la banca y los mercados financieros, Enrique Marshall, indicó que aunque lento, han comenzado a hacerse cargo de materias medioambientales, aunque los inversionistas locales no muestran un gran interés. Tal vez, dice Marshall, porque en materia de regulación, falta una referencia más clara a estos temas y pone como ejemplo que el sistema financiero tiene la obligación de procesar riesgos climáticos.

En la última presentación, Marcelo Mena explicó que el cambio climático y la pobreza deben ser abordados de forma simultánea, puesto que hay una amenaza tremenda al bienestar de las personas y el crecimiento. El 2015 Chile tuvo pérdidas asociadas a daños climáticos en torno a los 2,6 mil millones de dólares. Ese año también un estudio consideró cuánto costaría abordar las problemáticas del Acuerdo de París y la respuesta es que hay mayor empleo, mayor inversión, menor contaminación, asociado a un crecimiento verde versus un crecimiento negro.

El 2019 –según Mena- apareció un informe en el cual participó el Banco Mundial y muestra que no sólo la mitigación es una gran inversión, sino también la adaptación en medidas como invertir en sistemas de alerta temprana, infraestructura resiliente, agricultura sustentable, protección de la biodiversidad o resiliencia en los sistemas de acceso al agua.

“Chile, en pocos años se transformó en la potencia de renovables a nivel global, siendo primero en inversión per cápita de renovables en todos los países en vías de desarrollo y siendo el mercado número 1 el año 2019 para invertir en renovables. Se ha venido una revolución en almacenamiento en baja de costos que han tenido impactos significativos en la electromovilidad, en que Chile ha sido uno de los primeros países en  tener una flota de buses eléctricos”, dijo el ex ministro.

Asimismo, rescató Mena, la Superintendencia de Pensiones ya está empezando a pedir información a las AFP con respecto a los riesgos climáticos y “vemos que hoy se discute cómo esta reactivación económica -que tiene que darse en una década fundamental en que el mundo debe bajar a reducir sus emisiones globales a la mitad -, debe ser una oportunidad para poder construir las bases de un país más justo, resiliente y bajo en emisiones”, puntualizó.

Las oportunidades

En la segunda parte del seminario intervinieron en una conversación con Marina Hermosilla los demás invitados; expertos de distintos ámbitos.

Así, Marianne Fay, directora del BM para Bolivia, Chile, Ecuador y Perú, señaló que “el precio al carbono es la única forma de hacer una transición eficiente y además el impuesto al carbono es un impuesto eficiente, fácil de administrar y que tiene una tasa de evasión muy baja. Genera recursos que pueden ser usados para los que resulten afectados por la transición, para los más vulnerables etc. Pero es muy importante no quedarse aquí. El precio al carbono no puede resolver otras fallas de mercado. Se requieren medidas complementarias”.

En cuanto a la incorporación de criterios climáticos en las inversiones, Axel Christiansen de Blackrock, sostuvo que “si vamos a buscar inversiones sustentables en el tiempo no podemos dejar de  mirar todo tipo de factores que pueden poner en riesgo esa sustentabilidad y qué más presente que el riesgo climático. Y en este camino nos ha ayudado establecer métricas. No solo establecerlas y que se puedan medir para comparar en  el tiempo, sino es importante hacerlas públicas, para que

la gente pueda ir siguiendo la evolución. El mercado ha ido premiando a aquellas empresas que se animan a comunicar sus progresos. Se premia aquello de poner en el centro criterios de sustentabilidad. Incluso, la responsabilidad social ha ido adquiriendo más relevancia”.

Jeannette von Wolfersdorff, de  Observatorio Fiscal, puso el foco en la importancia de los gobiernos corporativos. “Si las empresas –dijo- no tienen un gobierno corporativo adecuado, no gestionan sus riesgos de manera adecuada frente al medio ambiente o los derechos humanos. Nos falta diversidad en los directorios, nos falta transparencia en Latinoamérica, en especial en Chile. Temas de medio ambiente, clima, o derechos humanos no entran realmente a los directorios, porque en la mayoría de las empresas no tiene comités ESG (administración de riesgos ambientales, sociales y de gobierno corporativo, por su sigla en inglés)”.

Para la ex directora de la Bolsa de Santiago, “el capitalismo en su forma actual no está beneficiando a las personas, no sólo en términos de flujo sino también en medio ambiente”. Sugirió la necesidad de que los ministerios de Economía y Hacienda lideren una mesa público- privada para armar una matriz concreta con los desafíos sociales, medioambientales, climáticos y políticos, anotando las respuestas con compromisos medibles. “Cómo queremos que la economía realmente aporte al bienestar”, se preguntó Von Wolfersdorff.

Las inversiones sustentables fueron el tema de Eric Parrado del BID. Explicó que se trabaja en una propuesta bastante concreta de cómo transformar la idea de las inversiones, tanto de fondo de pensiones como fondos soberanos hacia inversiones sustentables.

“Hicimos una comparación para ver si realmente las inversiones sustentables eran menos o más rentables que las normales y estamos armando un paper que vamos a liberar pronto. Como adelanto, una comparación con fondos de pensiones desde el 2007 hasta ahora muestra por ejemplo que las inversiones actuales han rentado acumuladamente un 48% y la sorpresa es que si hubiéramos invertido en inversiones ESG más o menos, tratando de ver portafolios similares, la inversión hubiera rentado 53,4% en el caso del fondo A. El fondo B 48,63% vs 54%; el C 58,44% vs 60,82%; y la única diferencia a favor de las inversiones actuales es en el fondo E 61,26% vs 61,23%. En el caso de fondos soberanos, no hay inversiones dentro de Chile y es más fácil tomar la decisión de ir a fondos ESG”, señaló Parrado.