Santiago, 28 de julio de 2026

En las dependencias de la Universidad del Desarrollo se llevó a cabo la II Edición del Presummit Cambio Climático – De la política global a la acción local: sintonizando la agenda climática y el rol empresarial, organizado por Green Drinks Santiago.

Este evento tuvo como objetivo convocar a distintos expertos y líderes para abordar de qué manera las corrientes geopolíticas, la agenda climática y las transformaciones regulatorias están impactando directamente en la agenda de Chile y las decisiones estratégicas de las organizaciones.

La actividad contó con un primer panel titulado “Nuevo escenario político y global: impactos en la agenda climática”, en el que participó Javier Naranjo, socio de Jara Del Favero abogados; Marcelo Mena, director ejecutivo de Global Methane Hub; y Maisa Rojas, académica de la Universidad de Chile.

Posteriormente, la directora ejecutiva de CLG Chile, María Teresa Ruiz-Tagle, fue parte de un segundo panel sobre “El rol empresarial frente a los desafíos climáticos globales y locales”, en el que también participaron Fadua Gajardo, directora ejecutiva del Instituto de Directores de Chile; y Cristian Schwerter, director de Planificación de Aguas Andinas, empresa miembro de CLG Chile. La moderadora fue Montserrat Diosdado, directora ejecutiva de Chapter Zero Chile.

Sobre las principales trabas que enfrentan los equipos gerenciales para tratar la transición climática como una prioridad del negocio, Ruiz-Tagle mencionó que una de las trabas de fondo es que “el horizonte temporal está desalineado, ya que la inversión climática rinde en 5-10 años, pero el bono y la evaluación ejecutiva se miden a 12 meses, por lo que este descalce castiga estructuralmente lo de largo plazo”.

Otra dificultad que remarcó fue que el clima se considera como centro de costo y no de valor: “Mientras los temas climáticos vivan en un área de sostenibilidad sin línea directa a finanzas y a operaciones, es lo primero que se recorta cuando aprieta la caja”.

Además, la directora de CLG Chile comentó que muchas gerencias no tienen internalizado el costo de no actuar, y sin ese número, el clima pierde toda competencia por el acceso a capital.

Junto con esto, Ruiz-Tagle indicó que hay una “señal regulatoria y de precio débil, puesto que el precio del carbono todavía es bajo, con un impuesto verde y Sistema de Compensaciones incipiente, además de reglas que pueden cambiar con el ciclo político, por lo que sin certezas, el directorio posterga el Capex”.

Para destrabar estas situaciones, la directora de CLG Chile declaró que se debe “reencuadrar desde ‘costo ambiental’ a gestión de riesgo y competitividad, amarrar cada acción climática a un driver de negocio duro, subir el tema climático al directorio con métrica y responsable, y usar la exigencia externa del CBAM, la cadena de valor, y el reporte CMF como palanca interna”.

Para Fadua Gajardo, el error ha sido ver la agenda de sustentabilidad separada de la estrategia de la compañía, y precisó que las competencias y habilidades que se están desarrollando en un directorio son muy distintas a las que se estaban desarrollando 10 años atrás.

La directora ejecutiva del Instituto de Directores de Chile agregó que “la regulación ha sido positiva para incluir la sustentabilidad en riesgos financieros y continuidad operacional. Los directores se deben a los accionistas y su mandato es la sostenibilidad de la compañía a largo plazo. Cuando relevo la sostenibilidad a escenarios y riesgos, la conversación cambia completamente, ya que lo que estás poniendo en juego es el EBITDA de la compañía”.

Por su parte, Cristian Schwerter indicó que “estamos convencidos que la alianza público-privada en el sector sanitario funciona muy bien. Aguas Andinas tiene indicadores de estándar mundial en calidad de agua y saneamiento de agua”.

El director de Planificación de Aguas Andinas destacó la importancia de las desalinizadoras y añadió que “tenemos que ser más resilientes en abastecimiento de agua para asegurar el consumo humano. La sequía ha tenido un costo y es muy importante trabajar con agilidad, desarrollar proyectos de manera anticipada para obtener los permisos. El cambio climático no espera, viene y te pega, hay que definir soluciones robustas con mirada de largo plazo”.

En relación a las brechas más importantes en las gerencias ejecutivas respecto de lo que realmente ocurre en temas ambientales en los territorios, Ruiz-Tagle mencionó que los puntos ciegos más comunes tienen relación con que “la meta agregada esconde la realidad local, puesto que un buen número corporativo puede convivir con una faena o un proveedor con desempeño malo y el promedio tapa el foco de riesgo”.

Además, precisó que el compromiso reportado no es lo mismo que el compromiso implementado, por lo que a veces la dirección cree que algo ya está hecho porque se anunció, cuando en la operación recién empieza o se quedó a medias.

La ejecutiva de CLG Chile añadió que “existe una ceguera al alcance 3 y a la cadena de valor, pues el mayor impacto y riesgo está aguas arriba y aguas abajo, justo donde la gerencia tiene menos visibilidad y menos control, junto con una desconexión con el territorio y la comunidad”.

Respecto a cómo aliviar estas brechas, Ruiz Tagle declaró que los datos deben subir del territorio de forma continua, no solo el reporte anual consolidado, además de bajar las metas corporativas a a metas por sitio y por proceso, con responsable identificado.

Adicionalmente, la directora ejecutiva mencionó que “se deben alinear los incentivos de la línea operativa —no solo de la gerencia— al desempeño ambiental y es importante contar con presencia real en terreno de la alta dirección para escuchar a la comunidad antes del conflicto y no después”.